Consejo del mes

Los médicos del Centro Médico Agrupació nos informan y nos aconsejan.

Consejo del mes


Dr. David Miranda
  • Licenciado en Medicina
    por la UB.
  • Postgrado en Medicina Familiar
    y Comunitaria (MFyC)
    en la Mutua de Terrassa.
  • Máster en Gestión de Equipos y
    Servicios Sanitarios en
    Asistencia Primaria por la UB.

Consejo del mes

Noviembre de 2016

La reanimación cardiopulmonar

Cualquiera de nosotros podemos presenciar una parada cardiaca en cualquier lugar y en cualquier momento. De producirse esta situación, el resultado suele ser fatal a menos que sepamos cómo actuar y que lo hagamos de forma inmediata. Por ello es literalmente de vital importancia una mínima formación en primeros auxilios para cualquier ciudadano, ya que algunas nociones simples pueden llegar a salvar vidas.

No olvidemos que usted, su pareja, su vecino o cualquiera de nosotros puede sufrir, en algún momento puntual y por algún capricho del destino, alguna situación de este tipo que haga que nuestra vida penda de un hilo. En ese momento será mejor que coincidamos con alguien que tenga estos conocimientos.

Este mes dedicaremos nuestro artículo a las maniobras de resucitación o reanimación cardiopulmonar, destinadas al público general, de una forma fácil, accesible y resolutiva.

Consideraciones

Ante una situación de parada cardiaca, el tiempo corre en contra del paciente. Si no se resuelve en escasos minutos, los daños cerebrales suelen ser irreversibles. Como norma general, se estima que las posibilidades de supervivencia se reducen un 10% por cada minuto que se mantenga la situación de parada. Por ello es esencial no perder tiempo y actuar de forma rápida.

El Consejo Europeo de Resucitación (ERC), según sus directrices de 2015, estima que las posibilidades de supervivencia se multiplican por 2 o por 4 si existe una correcta coordinación entre el testigo que realiza las maniobras de resucitación, el operario de emergencias que da indicaciones por teléfono y la rápida utilización del desfibrilador automático. De hecho, la desfibrilación en los primeros 3-5 minutos, puede proporcionar una tasa de supervivencia del 50-70%.

Desde hace algunos años es conocido que son mucho más importantes las compresiones torácicas (que realizan la función del corazón, haciendo fluir la sangre por los tejidos) que las ventilaciones (que intentan oxigenar la sangre). Es por ello que se realizan 30 compresiones por cada 2 insuflaciones, incluso en situaciones de más de un reanimador.

Identificar la situación

Al ver a alguien inconsciente en el suelo o que se desploma de forma inexplicable nos acercaremos para ver si respira. Si respira normalmente sospecharemos una lipotimia o un síncope y pediremos ayuda urgente, tratando de proteger al enfermo de los factores ambientales. En caso de que no respire le gritaremos y le sacudiremos para ver si reacciona. En caso de que reaccione a nuestra llamada implica que mantiene algo de consciencia y que su corazón y sus pulmones funcionan. Si no respira, o lo hace con dificultad, y no reacciona estaremos casi con seguridad ante una parada cardiaca o cardiorrespiratoria. En ese momento pondremos en práctica el algoritmo de reanimación cardiopulmonar (RCP) que se explica a continuación.

Reanimación Cardiopulmonar

Garantizar la seguridad para la víctima y para el testigo

A veces las paradas cardiacas se pueden dar en situaciones que pueden poner en peligro tanto al propio enfermo como al reanimador, como por ej. en una carretera o en el agua del mar. Lo primero en este caso es llevar al enfermo a una zona segura y estirarlo en el suelo.

Llamar al sistema de emergencias 112

Desde cualquier móvil, sin necesidad de desbloquearlo, se puede llamar de forma muy rápida al 112 para pedir ayuda. Es importantísimo dar una referencia correcta del lugar donde se encuentra y explicar que se tiene una situación de paro cardiaco. Solo en el caso de sospechar una parada respiratoria (ahogamiento) daremos 5 ventilaciones de rescate durante 1 minuto antes de llamar a emergencias.

Iniciar maniobras. La regla del 30:2

Si confirmamos que no hay pulso, poniendo los 2º y 3º dedos en las carótidas, entonces sabemos que el corazón no late y que la vida del sujeto está literalmente en nuestras manos. Colocaremos al paciente tumbado boca arriba sobre una superficie dura, generalmente el suelo, y nos pondremos sobre él. Retiraremos cualquier objeto que tenga el paciente en el tórax, incluso la ropa si molesta. Seguidamente colocaremos el talón de una mano en el centro del pecho con la otra mano encima, y practicaremos compresiones de forma enérgica, con una profundidad de unos 5 cm. Las compresiones se deben hacer de forma rítmica, con una frecuencia de 100-120 por minuto, es decir, unas 2 compresiones por segundo, y se irán contando en voz alta: ¡una, dos, tres, cuatro…!

Cuando contemos 30 compresiones debemos realizar la ventilación boca a boca. Nos dirigimos a la cabeza del sujeto colocándonos a un lado, y levantamos el mentón apretando hacia arriba desde la nuca, echando hacia atrás la frente (maniobra frente-mentón). Con la otra mano cerramos sus fosas nasales y acto seguido ponemos nuestra boca rodeando la suya, insuflándole aire hasta que veamos que se “hinchan” sus pulmones, durante 1 segundo. Nos separamos un poco hasta ver que el tórax se desinfla y repetimos la ventilación. La ventilación no debe ser ni muy rápida ni muy fuerte. El conjunto de las 2 insuflaciones no debe superar los 10 segundos. Una vez que hemos realizado las 2 respiraciones nos volvemos a colocar sobre el sujeto y continuamos con 30 compresiones más, para volver seguidamente a realizar 2 ventilaciones y así sucesivamente.

De esta forma continuamos con la fórmula 30:2 hasta que llegue el servicio de emergencias o bien hasta que el paciente reaccione. Como norma general, abandonaríamos la esperanza si no conseguimos que el paciente reaccione tras realizar maniobras durante 30 minutos.

En el caso de que existan 2 reanimadores, mientras uno pide ayuda el otro puede iniciar las maniobras de RCP para ganar tiempo. Además, para facilitar la tarea, se pueden ir turnando en los ciclos de compresión para evitar la fatiga del reanimador, ya que se trata de maniobras que requieren un esfuerzo físico importante. Recordemos que el hecho de contar con más de un reanimador no altera la regla del 30:2.

El desfibrilador externo automatizado (DEA)

El DEA es un dispositivo muy útil para las situaciones de parada cardiorrespiratoria, sencillo de utilizar, seguro y que puede salvar muchas vidas. Aunque su uso está destinado, en principio, a personas que han recibido formación en reanimación cardiopulmonar, en realidad cualquier ciudadano puede utilizarlo en caso de necesidad imperiosa. Sin embargo, su utilización no sustituye, sino que complementa a las maniobras básicas de RCP.

Consiste en un sistema portátil capaz de analizar la actividad eléctrica del corazón y de ejecutar una descarga eléctrica potente que ponga en marcha un corazón que acaba de detenerse (fibrilación ventricular) o de ordenar el latido en uno que se encuentra con un ritmo inestable con alto riesgo de progresar hacia una fibrilación (taquicardia ventricular). En los últimos años se han instalado multitud de estos aparatos en muchos lugares concurridos (estadios de fútbol, estaciones de metro, edificios públicos, plazas de algunas ciudades, etc.) a fin de que puedan ser utilizados de forma inmediata en caso de necesidad.

Para utilizarlo se deben seguir los pasos que el aparato nos indica. Al desprenderlo de su sistema de anclaje, automáticamente se pone en funcionamiento y nos da instrucciones. En primer lugar nos indica cómo colocar convenientemente los electrodos, uno en la parte anterior izquierda del tórax y otro en la zona escapular (espalda). Una vez colocados, el aparato empezará a analizar el ritmo cardiaco y seguidamente nos informará si la descarga está indicada o no. En caso afirmativo, se preparará para ejecutarla y nos advertirá de que nadie debe tocar al paciente, ya que podría electrocutarnos. Cuando todo está preparado, el sistema ejecutará una descarga de forma automática o solicitará que se apriete un botón (en el caso de sistemas semiautomáticos). Tras la descarga el dispositivo volverá a analizar el ritmo, y en caso necesario se preparará para descargar de nuevo. Es importante recordar que mientras el paciente siga inconsciente, y mientras el aparato se recarga, debemos continuar con las maniobras de RCP con la regla 30:2 que se ha detallado anteriormente.



- Abrir el sistema y ponerlo en funcionamiento.

- Extraer los electrodos y colocarlo en el cuerpo según la indicación

- Apretar el botón si el sistema nos lo indica.





Situaciones especiales

Ahogamiento

En caso de sospechar que el paciente se ha ahogado (parada respiratoria), conviene realizar 5 ventilaciones seguidas previamente a iniciar las compresiones torácicas, que mantendremos durante 1 minuto, para después pedir ayuda y continuar con las maniobras.

Atragantamiento

Si el paciente está consciente y tose, debemos animarle a que lo haga ya que es la maniobra más efectiva. Podemos ayudarle dándole unas palmadas vigorosas entre ambas escápulas (omóplatos). Si no se consigue expulsar el cuerpo extraño aspirado, realizaremos la maniobra de Heimlich: nos situamos por detrás del sujeto y lo abrazamos, de forma que nuestras manos se junten sobre la boca de su estómago, y desde ahí realizaremos una compresión fuerte hacia arriba y hacia atrás, pudiéndose repetir si es preciso hasta conseguir la expulsión. Solo intentaremos retirar manualmente el cuerpo extraño si el paciente está inconsciente o si puede verse fácilmente y resulta accesible.

Niños de 1 a 8 años

El protocolo es el mismo que el de los adultos (30:2), aunque iniciaremos las maniobras durante un minuto, y después llamaremos a emergencias. Además, las compresiones se deben realizar con una profundidad algo menor, de unos 4 cm. En los demás apartados, la actuación es igual que con el adulto.

Cuando no hacer la RCP

Existen algunas situaciones especiales en las cuales las maniobras de reanimación no están indicadas. Son las siguientes:

  1. Cuando el sujeto presenta signos positivos e indiscutibles de muerte biológica, como la rigidez (rigor mortis), la frialdad o las livideces cadavéricas.
  2. Cuando sabemos de forma fehaciente que el paciente sufre una enfermedad incurable en fase terminal. En estos casos, la prioridad es el bienestar del paciente. Dado que las maniobras de RCP en ningún caso van a ofrecerle una mejor calidad de vida, se considera correcto no reanimarlo.
  3. Cuando el paciente haya firmado un documento de voluntades anticipadas en el que exprese su deseo de no ser reanimado.
  4. Cuando la parada cardiaca haya durado más de 30 minutos. En este caso se considera una parada irreversible ya que los tejidos cardiaco y cerebral han sufrido daños irreparables.
  5. Cuando las maniobras básicas de RCP se han iniciado más de 10 minutos tras la parada cardiorrespiratoria. Esta regla no se aplicará cuando se den circunstancias que aumentan el tiempo de supervivencia de los tejidos a la anoxia. Estos supuestos son:
    1. Hipotermia (exposición al frio ambiental o en el agua)
    2. Intoxicación por barbitúricos
    3. Electrocución
    4. Ahogamiento
  6. Cuando hay otras víctimas en el suceso que precisen de ayuda urgente para mantener las constantes vitales, que tengan más probabilidades de sobrevivir y que las maniobras de reanimación demoren nuestra atención. Un ejemplo sería un accidente en el cual hay 2 víctimas, una con una parada cardiorrespiratoria y otra con una hemorragia grave. Los dos presentan riesgo vital extremo, por lo que precisan asistencia inmediata. En este caso deberíamos atender primero la hemorragia, al tener más probabilidades de sobrevivir.
  7. Cuando la parada se produce en algún sitio alejado, aislado o a mucha distancia de los servicios de emergencia.
  8. Cuando hay un solo reanimador y está exhausto tras realizar las maniobras de RCP. (recordemos que es físicamente muy duro mantener las maniobras al ritmo necesario) o bien cuando exista un peligro evidente para el reanimador.
Para saber más

  1. Consejo español de resucitación cardiopulmonar:
    http://www.cercp.org/el-cercp/consejo-espanol-de-rcp
  2. Guías oficiales de resucitación del Consejo Europeo de Resucitación. Contiene traducciones:
    https://cprguidelines.eu/
  3. Animación de la sociedad española del corazón para visualizar los pasos:
    http://www.fundaciondelcorazon.com/prevencion/rcp-reanimacion-cardiopulmonar-salvar-vida.html
  4. Díptico de la Generalitat de Catalunya para divulgación de la RCP básica:
    http://sem.gencat.cat/web/.content/Documents/DIPTIC-RCP.pdf
  5. Instrucciones de la Generalitat de Catalunya para realizar RCP:
    http://canalsalut.gencat.cat/ca/sistema-de-salut/urgencies/primers_auxilis/reanimacio/
  6. Guías de la American Heart Association (AHA):
    http://www.cercp.org/images/stories/recursos/Guias%202015/2015-AHA-Guidelines-Highlights-Spanish.pdf
  7. Protocolo rápido de actuación de la Cruz Roja en reanimación cardiopulmonar:
    https://www.cruzroja.es/prevencion/hogar_09.html
  8. Legislación sobre RCP en las diferentes autonomías:
    http://www.cardioprotegidos.es/legislacion-ccaa/
    http://www.desfibriladores-semiautomaticos.es/legislacion-DESA.php
  9. Proyecto Salvavidas sobre desfibriladores, dependiente del Ministerio de Sanidad:
    http://www.salvavidas.eu/
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